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Tanto las inclinaciones más bellas como las más feas del hombre no forman parte de una naturaleza humana fija dada biológicamente, sino que resultan del proceso social que crea al hombre.
Tanto las inclinaciones más bellas como las más feas del hombre no forman parte de una naturaleza humana fija dada biológicamente, sino que resultan del proceso social que crea al hombre.